Ahogarse es de cobardes

Es curioso cómo me emociono escuchando este tipo de música. Me parece mágica, no sé si me provoca tristeza o alegría. El caso es que adoro escucharla mientras escribo o leo, os recomiendo hacerlo…

Estoy a punto de llegar al final de una etapa grande. No sé si en estos años habré aprendido la teoría suficiente y necesaria para desempeñar ese cargo con el que sueño. Lo que sí sé es que este ha sido el periodo de mi vida que más sentimientos he conocido y compartido. Estos años me han dado amistad, amor, ganas, fuerza, motivación, pero sobre todo pasión. Pasión por llegar allí, a la meta. Pasión por descubrir. Alas. Esperanza. Muchos objetivos que cumplir.  Siempre sin prisa, dicen que la emoción del viaje no está en llegar al final, sino en disfrutar de todo lo que viene por el camino. Todo pasa por algo. Soy de las que cree que si tiene que ser será. Y hasta ahora, no me he equivocado.

No hay cinta suficiente para atarme en ningún lugar concreto. El tiempo es mío, no tengo prisa, no voy a correr. Demasiados planes para quererlos ya. Todo llegará acompañado de las personas adecuadas. Que, por cierto, no creo que sean muchas. Tú no sé, yo no me voy a ahogar aquí.

Me pregunto si todas esas personas que dicen que la vida es corta y que hay que vivir cada momento al límite lo hacen de verdad. ¿Apostáis todo? Sé que hay mucha gente, la mayoría, que piensa que para tener una vida plena no se necesita salir de la zona de confort y dejarse llevar por el aire del momento que sigue al destino. Hay personas que apuestan por contar, dentro de unos cuantos años, su biografía de otra manera. De una manera simple y sencilla. Muchas dirán que no tienen recursos para hacerlo, lo siento pero no hay excusa, para la aventura no se necesita ningún tipo de moneda. Llamadme loca. Pero, yo quiero lanzarme. No sé si acabaré en el precipicio más negro o si terminaré en el cielo. No sé si saldrá bien o mal, ahora mismo no es lo que más me importa, prefiero hacerlo corriendo ese riesgo que conformarme con lo primero que venga. Nos llamarán incrédulos, nos dirán que lo único que tenemos son pájaros en la cabeza. ¡EH! ¿Y qué bonitos son los pájaros?

Tengo tanto que ver, tantos rincones que descubrir, tantas culturas que amar, tantas personas con las que compartir momentos. Me llamarán inconformista, lo sé. Quizá sea un defecto. Pero sin sueños ¿qué queda? ¿Quién dice que no podamos alcanzar las estrellas? Recuerda, todo lo que te nazca hacer, está bien hecho. Y como dice mi tatuaje, si te hace feliz, merece la pena.

A lo dicho, tengo cuatro meses para disfrutar de mi vida actual, para pensar cómo y cuándo empezar a cumplir con todo lo que tengo en mente. Hasta entonces, seguiré soñando cada noche con todo lo bueno que está por llegar.

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