TODAS, PERO NINGUNA RELEVANTE

Si hoy en día alguien me pregunta qué función desempeñan los medios de comunicación a través de las TIC le respondería lo siguiente: Todas, pero ninguna relevante. ¿A qué me refiero?

Antes que nada, para responder a esta pregunta es primordial definir qué funciones cumple o debería de cumplir un medio de comunicación. A mi humilde parecer, su misión es transmitir, enseñar, divertir, informar, comunicar, entretener, generar alegría, tristeza, llanto… Un ejemplo claro de un medio: la televisión, obviamente. Pero, no debemos olvidarnos del cine, del correo, ni tampoco del fax.

Bien, una vez dicho esto, intentaré argumentar lo expuesto el primer párrafo. Es evidente que el ciberespacio es precisamente una alternativa a los medios de comunicación clásicos. Este universo nos puede proporcionar todo aquello que buscamos. Cualquier medio que se lo proponga únicamente debe crearse un espacio propio on line, subir sus contenidos e intentar seguir transmitiendo, divirtiendo, informando y entreteniendo, al igual que lo hacía antes de la existencia del 2.0. Hasta aquí todo de acuerdo. Evidentemente, no puedo negar que los medios no puedan desempeñar todas y cada una de sus funciones principales a través de las tics. Pero, ¿es relevante que lo hagan? La respuesta es: no.

 El informe al Consejo de Europa de 2007 expresa que este ciberespacio  del que hablamos “permite a los individuos y a los grupos encontrar las informaciones que les interesan y difundir su versión de los hechos (incluso por medio de imágenes) sin pasar por los periodistas. El ciberespacio alienta un intercambio recíproco y comunitario, mientras que los medios clásicos aplican una Comunicación unidireccional donde los receptores están aislados unos de otros. Existe, pues, una especie de antinomia, o de oposición de principio, entre los medios de comunicación y la cibercultura, que explica el reflejo deformado que los unos ofrecen de la otra al público. (LEVY, P: Cibercultura. Informe al Consejo de Europa. Barcelona, 2007. p. 178). Sinceramente, discrepo.

Que sí, que está muy bien y es muy cómodo escribir una palabra y obtener toda la información deseada acerca de un tema en menos de lo que canta un gallo. Qué sí, nadie niega que Internet  ayude a la interacción entre los medios y el individuo. Que sí,  que es muy interesante poder escuchar la radio a través de Internet o ver un programa en streaming a la hora que te venga bien. ¿Pero qué es eso de que los medios clásicos aplican una comunicación unidireccional donde los receptores están aislados unos de otros?

En mi caso por lo menos, interactúo muchísimo más cuando veo, después de cenar, el telediario con  toda mi familia que cuando decido subir a mi cuarto, encerrarme y ponerme el capítulo de aquella serie de hace seis años. Interactúo mucho más bajando a por El Diario Vasco al quiosco de enfrente   que haciendo un simple clic en Internet.

Eva Domínguez Martin expone que las tecnologías de realidad virtual por un lado, y la fuerte influencia del videojuego como industria cultural por otro, están afectando enormemente la narrativa digital de no ficción y también la periodística” (Domínguez: 413)

Hoy, 18 de abril de 2016, podrían desaparecer todos los medios. Total, ¿si cumplen la misma función  a través de la TIC, no? Qué tristeza. Agradezco a todas esas personas que prefieren como yo, continuar con las tradiciones y seguir viendo después de comer o de cenar el telediario, apostar por los diarios en papel o por ver las películas en un pantalla de 10×4 metros.

Al potenciar el uso de los medios a través de las nuevas TIC, lo único que estamos consiguiendo es que cada vez los individuos tengamos menos importancia. Cuantos más soportes tengan al alcance los medios, más competencia habrá, más les interesará ser mejores que los demás, más atención prestarán al enemigo y menos al cliente.

Es curioso. En mi teléfono móvil tengo instaladas tres aplicaciones de diferentes diarios, cada uno de una ideología. No porque comparta todas, obviamente, sino porque cuando me las descargué pensé que así podría tener visiones diferentes de la vida, puesto que cada uno me informaría de una cosa. Pero, no sucede así. Al minuto de llegarme la notificación de El País, me llega exactamente la misma de El Mundo. ¿Casualidad? No lo creo.

Si, por casualidad, alguna vez,  Antonio Caño o David Jiménez leéis este texto, os pediría innovación, calidad, diferencia. La ciudadanía queremos escuchar noticias novedosas, no repetitivas. Gracias.

Con esto no pretendo criticar la importancia de las nuevas tecnológicas o de Internet, ni mucho menos. Este fenómeno 2.0 es increíble. Adoro buscar viajes a través de la web, comprar y buscar información, por supuesto. De vez en cuando también dedico mi tiempo a ver películas en Internet. Pero recalco, de vez en cuando. Soy de las que prefiere salir del gimnasio e irme con mi pareja al cine. La película se ve de otra manera.

Pero, es que es increíble como Internet se ha convertido en el ombligo del mundo. Está en todas las salsas. Ya no se puede hacer nada sin antes consultarlo con este gigante, no vaya a ser que lo hagamos mal. Esto es algo que no acabo de entender. Se supone que Internet es uno de esos sistemas de información actuales. Es decir, un sistema con mucho ruido, mucha paja, mucho contenido inútil. Incluso, puede ser una magnifica forma de sepultar lo valioso, puesto que es un medio en el que todos podemos participar, todos nos convertimos en comunicadores a la hora de usarlo (serrano: 65).

Pongamos ejemplos de todo esto que estoy diciendo. Hablemos un poco de política. Las autoridades también se han apuntado al fetichismo tecnológico de Internet. En el año 2000, cuando era presidenta del Senado español, Esperanza Aguirre planteó la posibilidad de que pudieran seguir por Internet los plenos de la Cámara. Como bien dice Serrano “para eso no hacía falta el ciberespacio, si lo hubiera deseado hacer bastaba con llevar las cámaras de la televisión pública, algo que podían hacer puesto en práctica hace años” (Serrano: 57)

En el ámbito político, y no sé si únicamente en este, Internet es una máquina de engañar. Tal y como escribe Serrano:

“La red provoca la creación de grupos endogámicos que, si bien ahuyentan esa terrible sensación entre los comprometidos políticamente de izquierda de ser perros verdes en una sociedad frívola y materialista, en muchas ocasiones desarrollada lo contrario: el espejismo de creer que somos muchos y mayoritarios. Algo de esto descubrieron algunos tras las elecciones al parlamento. Diferentes medios alternativos, foros y blogs de grupos políticos de izquierda radical daban la impresión de contar con un gran número de seguidores, pero los resultados electorales demostraron que no era así: Jesús Prieto señalaba que quienes vivimos políticamente en esta burbuja informática que es Internet, hemos terminado distorsionando la realidad. Los medios alternativos                 tienen la fuerza que tienen y ha quedado demostrado que no es mucha”. (Serrano: 59)

Sin ninguna duda el problema llega cuando creemos que el mundo virtual es el mundo real. Porque no es así. “Las leyes, las guerras, el hambre, la pobreza, la riqueza, todo esto está fuera de los ordenadores. Los movimientos sociales ya existían antes de Internet, y los medios alternativos, radios y televisiones también”. (Serrano: 60)

Castells coincide con Serrano al decir que “se ha acusado a Internet de incitar gradualmente a la gente a vivir sus propias fantasías on line y huir del mundo real, en una cultura cada vez más dominada por la realidad virtual” (Castells: 139)

Con esto quiero transmitir, que el darle tanta importancia a Internet y a las nuevas tecnologías, no solo está causando el empeoramiento o la desaparición de los medios tradicionales, sino que nos está afectando a cada uno de los individuos.

¿Alguien se imagina tener en casa un ordenador sin Internet. No, ¿verdad? Quizá es porque hay individuos que inocentemente creen que este gigante les hace más sabios. Castells en su texto, deja visible que esto no es así:

“En su importante obra sobre la disminución del grado de participación social en Estados Unidos, Robert Putnam hace la siguiente afirmación: “Sabemos también que los primeros usuarios de tecnología de Internet no eran ni más ni menos socialmente participativos que los demás. Para el año 1999, tres estudios independientes (incluyendo el mío) confirmaron que. después de controlar [los efectos de] el alto nivel educativo de los usuarios de Internet, estos no se diferencian en absoluto de los no usuarios en cuanto a su nivel de participación social”. (Castells: 145)

Además, es verdad que los usuarios de Internet no muestran un descenso en su nivel de sociabilidad,  pero a partir de cierto umbral de actividad on line, el uso de Internet comienza a sustituir a otras actividades, tales como las tareas domésticas, la atención a la familia y el sueño. (Castells: 146)

Serrano opina que la capacidad de implantación cotidiana de las nuevas tecnologías, la fascinación de comprobar todo lo que podemos conocer y la satisfacción de descubrir nuestro potencial de difusión puede llevarnos a la parálisis del resto de nuestros ámbitos humanos de organización y compromiso. (Serrano: 62)

En fin, ante esto únicamente veo dos soluciones. La primera es no abandonar los sistemas tradiciones de organización social, movilización y comunicación, Los encuentros, reuniones y actividades sociales deberían de ser presenciales, nunca sustituidos por Internet. Y la segunda sería mejorar nuestro manejo de la información, cuando ejerzamos de emisores de información. Debemos aplicar criterios de  rigor, veracidad y calidad. (Serrano: 69)

Creo, que los medios de comunicación constituyen un elemento inseparable e imprescindible de transmisión de la información y de fomento de diversos sistemas de comunicación, y no nos estamos dando cuenta que los humanos los estamos alejando de nuestras vidas, los estamos debilitando, sustituyendo, matando.

Bibliografía

CASTELLS, M. (2001): “¿Comunidades virtuales o sociedad red?”. La Galaxia de Internet. Barcelona. pp 137-158

DOMINGUEZ MARTIN, E. (2015): “Periodismo inmersivo o cómo la realidad virtual y el videojuego influyen en la interfaz e interactividad del relato de actualidad”. El profesional de la información, v. 24, n. 4, pp. 413-42

SERRANO, P. (2010): “La red ¿libres o enredados?”. En “el periodismo es noticia. Tendencias sobre la comunicación en el siglo XXI”. Madrid. pp. 55-71

 

 

 

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